El vino tinto o rojo

VINO TINTO

VINO TINTO

Sabemos que el alcohol está implicado en una gran parte en los accidentes de tránsito. El alcohol contribuye a enfermedades del hígado, diversas

variedades de cáncer, hipertensión arterial, derrames cerebrales, y a un debilitamiento progresivo del músculo cardíaco.

EL alcohol consumido con moderación es bueno probablemente para muchas personas. Un trago antes de la comida ayuda a relajarse después de un día estresado.

Es clara la evidencia que el consumo moderado de alcohol protege la enfermedad coronaria y contra los accidentes cerebros vasculares isquémicos (obstrucción de una arteria del cerebro)

El hábito de tomar vino con las comidas, en especial el vino tinto, ayuda a proteger el corazón.

El alcohol aumenta el nivel de las lipoproteínas de alta densidad (HDL), que son buenas para el corazón. Pero aunque el alcohol en general (con prudencia por supuesto) disminuye el riesgo de enfermedades del corazón y arterias, el vino tinto es el mejor.

¿Por qué el vino tinto?

“El vino tinto tiene poli fenoles y flavonoides, y éstos serían los factores que le dan ese poder antioxidante”. Los investigadores creen que algunos de sus elementos químicos denominados “flavonoides”, presentan características muy útiles:

  • Hacen mas inofensivo el colesterol LDL impidiendo su oxidación
  • Evitan que las plaquetas de la sangre se aglutinen formando coágulos
  • Disminuyen las inflamaciones

En las uvas, los flavonoides se concentran en la piel (hollejo). Cuando los viñateros hacen el vino tinto, le dejan la piel en el caldo a fermentar. En contraste, en el vino blanco, el hollejo es removido. Como resultado el vino tinto tiene niveles más altos de flavonoides que el vino blanco.

La moderación es la clave para obtener beneficios del vino. El menor riesgo de enfermedades cardiovasculares se obtiene con una o dos copas al día. Más de eso, el riesgo aumenta.

Si no toma vino tiene otras opciones, porque los flavonoides también se encuentran en otros comestibles como el té, las cebollas, ajos, manzanas y cerezas.

Estudios claros aún no existen, pero se recomienda consumir una copita de 30 centímetros de vino tinto seco diario, o sea más o menos una onza, debido al contenido de taninos, que produce mayor cantidad de colesterol bueno, o HDL, y sirve de cardioprotector, por su alta densidad.

La función que éste tiene es que cuando hay colesterol malo, o sea el LDL, y además los triglicéridos se encuentran elevados, esa copita de vino ayuda a nivelar ese colesterol dañino para el organismo.

Se ha comprobado que cuando el colesterol malo se oxida, mediante los mecanismos de oxidación naturales del organismo, se promueve el desarrollo de enfermedades cardíacas. La reducción del riesgo es del 44% entre los bebedores de una a dos copas por día con relación a los no bebedores.

Si el consumo moderado de vino ayuda en la prevención, hay que tener en cuenta que no todos los vinos tienen el mismo poder contra la oxidación del colesterol malo.